Hola:
En ocasión del aniversario del inicio de la Revolución
Mexicana iniciada hace 99 año y terminada... a caray ¿Ya
termino?, perdón pero ¿Alguien sabe si ya terminó y en su
caso si ganamos o perdimos?, ja, ja, ja.
¡Que bello es México!
Decía que en ocasión de la revolución, le envío un
cuento que no tiene nada que ver (Igual que los partidos
"revolucionarios" de ahora).
Espero les agrade.
Saludos!
Fe de erratas.
En el texto anterior escribí "grabe" y debí de a
ver escrito "grave", ja, ja ja. No es cierto.
...debí de haber escrito "grave".
También escribí otra cosa mal pero no entendí que fue lo
que hice (no tengo remedio).
Agradezco sus observaciones.
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Los Helionautas.
Tras lomita (parte 1 de 3, creo).
Estaba una tarde platicando con mi hermano sentados al pie de las escaleras del edificio donde vivimos cuando creyó haber escuchado el teléfono y se metió a la casa para atenderlo. Vivimos en el departamento de abajo y dejamos la puerta abierta mientras chacualabamos. Aún así yo no escuché sonar al aparato pero eso me pasa seguido. Tan pronto se metió, un auto que venía circulando explotó en mil pedazos. La explosión hizo un enorme estruendo y los pedazos del auto salieron por todos lados rompiendo vidrios, dañando autos de alrededor y esparciendo el agua, gasolina y el aceite por todos lados. Una de las piezas me pasó volando a un lado, justo donde mi hermano estaba platicando conmigo.
De inmediato salió él preguntando que había pasado. Me encontró mojado por los líquidos esparcidos pero extrañamente ileso. Me veía a mí y veía hacia la calle, otra vez a mí y otra vez a los restos del automóvil desintegrado. El infeliz no sabía si reírse de mí o abrazarme de que estaba vivo o preocuparse por la explosión completamente ignorante que él mismo se había salvado por un pelito. Sólo pude explicarle que un auto había explotado pero no sabía explicarle el por qué o cómo sucedió a pesar de que estaba mirando en esa dirección, es más, la explosión tenía algo de misterioso ya que no hubo ningún tipo de flama ni humo, excepto por el vapor del agua caliente y el polvo que salió volando.
Quienes quieran que hayan venido en el vehículo siniestrado debieron de haber perecido, imposible salvarse de esa.
No sabíamos si llamar a los bomberos o no ya que no había fuego. Tampoco sabíamos si llamar a la ambulancia, no se veía ningún herido, ni siquiera yo que debería de estar quemado por el agua que me dejó apestando a radiador.
Al cabo de un momento atinamos a llamar a la policía y que ellos se hicieran cargo. En diez minutos ya había dos patrullas, un carro de bomberos y una ambulancia que llegaron casi al mismo tiempo. Seguramente algún vecino si les había llamado o fue la misma chica que nos tomó la llamada de emergencia.
Poco a poco fue llegando más personal de gobierno, me hicieron mil preguntas pero yo no había entendido que había sucedido. No chocó ni le cayó nada encima. Se quedaron hasta bien entrada la noche y multitud de curiosos seguían parados en torno al piso dañado, levantando piezas, analizando paredes, etc.
Entre los muchos que se encontraban ahí estaban unos reporteros que llegaron en una moto. Uno de ellos tomó película del lugar y también me hicieron mil preguntas. Ellos fueron muy molestos por que querían inducirme a decir que había visto morir a los ocupantes del auto pero yo no estaba observando a la gente que venía adentro cuando todo sucedió y tampoco pude ver ningún cadáver. La policía había sido molesta por que nos preguntaban que por qué estábamos platicando en la calle, nos pidieron que no desalojáramos el lugar, a pesar de haberles dicho que vivíamos en el mismo edificio y hasta pusieron a un oficial a vigilarnos durante un buen rato.
La policía acabó por encontrar el cuerpo sin vida de una señora de unos 45 años, según nos enteramos de alguien que habló con los forenses, que había dado a parar a un balcón de una vecina del edificio de enfrente.
Ya oscuro dedujimos que los reporteros habrían entregado lo filmado a la televisión, así es que sintonizamos las noticias sólo para enterarnos de que habían habido 39 de esas explosiones por toda la ciudad. La mayoría habían sido automóviles pero también habían explotado recámaras, cuartos y oficinas. Todos de la misma extraña forma, sin fuego de ninguna especie y eso que hubo una cocina. Lo siguiente extraño es que las víctimas siempre habían sido individuales, es decir, nadie las acompañaba ni nadie en las cercanías había resultado herido de ninguna manera, a parte del susto.
De inmediato surgieron las versiones de que Dios los estaba castigando o de que nos estaban invadiendo los extraterrestres.
Yo no soy creyente así que es el castigo divino (ni el demoníaco) entraban en la ecuación. Si únicamente hubiera sucedido el que me tocó atestiguar habría especulado con la posibilidad de que alguien había inventado algún tipo de bomba rarísima pero imposible pensar en eso con 39 casos. Mi madre, mi hermano y yo seguíamos hablando del asunto hasta pasadas las dos de la mañana. Ya para irnos a dormir estábamos exhaustos con la experiencia y ya ni nos acordábamos si habíamos cenado o no.
Al día siguiente no enteramos que no debimos de habernos ido a dormir. Según las televisoras, efectivamente había una invasión extraterrestre. Pensamos que todo mundo se había vuelto loco, los vecinos nos “despertaron” y nos dieron la noticia al borde de la histeria. Nosotros estábamos seguros que debía de haber alguna otra explicación más sensata pero la cara de los locutores en las noticias no era la misma de siempre, no se veía actuada. Estaban dando la nota con ojos de verdadera preocupación, con la ropa un poco desaliñada y sin ningún tipo de maquillaje. Repetían que en todo el mundo se habían registrado muertos. Muchos por explosiones similares, muchos por parálisis de órganos vitales y cosas muy diversas y bastante poco usuales.
La calle era un manicomio. Por todos lados se veía gente empacando lo que podía, nosotros empezábamos a discutir si llevarnos comida, medicinas y ropa pero hicimos un alto y decidimos pensar bien lo que íbamos a hacer. Todo nos resultaba muy extraño pero era imposible que fuera falso.
No había pasado ni media mañana cuando en las noticias se hablaba de que los ejércitos de todo el mundo estaban en alerta y que el nuestro no era la excepción.
Decidimos quedarnos en casa hasta que algo no obligara a salir. No se había ido la luz, ni el agua ni nada anormal pasaba que no fuera el griterío de vecinos empacando. Por otro lado ¿A dónde nos podríamos ir? De hecho no se nos ocurría a dónde se estaba dirigiendo la gente en esos momentos. Tal vez se estaban reuniendo con otros familiares o buscando un lugar en las montañas, quien sabe, nosotros no veíamos que un ejército alienígeno estuviera atacado a la ciudad.
En todos los canales de televisión no había más que noticias en vivo con reportajes de las naves invasoras, familiares de los fallecidos y, otra vez de manera muy extraña, tres tipos saliendo de un hospital en donde aseguraban habían estado como pacientes de terapia intensiva y ahora salían caminando como si nada. Como las noticias estaban en completo desorden, seguíamos dudando de todo. Había una pareja que decía que había un platillo volador en los terrenos de su casa y no era más que un enorme tinaco aplastado al que se le notaba lo oxidado en las orillas. Para la tarde otros vecinos reportaron un incendio provocado por un extraterrestre que para mi fue un incendio común y corriente provocado por el estrés y los jalones de todo mundo. Pasaron escenas de una familia destrozada que resultó ser ultimada por el mismo padre de familia que cometió suicidio después de su terrible acto y muchas historias más.
Fue hasta muy entrada la tarde cuando las autoridades se pudieron medio organizar y el presidente hizo su aparición de manera oficial pidiendo calma y reconociendo que no sabían que estaba pasando aunque todo parecía apuntar que efectivamente estábamos ante la presencia de seres provenientes de más allá de nuestro Sistema Solar. Nos recomendaban permanecer en casa ya que no tenía ningún sentido abandonar nuestros hogares... y que no había modo de hacer llegar tanta agua, alimentos ni medicinas hasta el Ajusco. ¡Al Ajusco!
¿Según ellos habían huido lejos? Me daban ganas de conseguir un telescopio para ver el caos que debía de ser en estos momentos la mencionada montaña, además de lo inútil de la medida. Quiero pensar que muchos otros hayan escapado a... quién sabe a dónde, seguíamos sin entender bajo que bases la gente se mueve de un lugar para establecerse en otro pensando que están más seguros allá que acá.
Por último el primer mandatario aseguraba que, a pesar de los miles de muertos reportados, no se sabía si los alienígenos eran hostiles y, en todo caso, si había alguna forma efectiva de defendernos de un ataque.
Sus palabras me sonaron más sensatas que nunca en boca de un político nacional pero ocasionaron un revuelo de indignación entre la opinión popular. Efectivamente esos seres se habían metido como Juan por su casa a nuestro planeta y habían explotado un vehículo frente a mis ojos sin que yo pudiera percibir el más mínimo ataque como tal. La explosión fue como si un globo de fiesta infantil se hubiese reventado y no sabes ni por qué estalló. Al público en general le parecía inconcebible que no se enviara al ejército de inmediato a combatir semejante amenaza mientras que nosotros estábamos de acuerdo que es un poquitín difícil atacar lo que no puedes ver y entender.
En el transcurso de la semana, las cosas se fueron calmando o yo diría más bien, ordenando. La gente regresó a sus casas e incluso hubo quién regresó al trabajo de oficina. Nadie había podido hablar con los intrusos, a pesar de que habían sido plenamente ubicados, la mayoría en territorio Australiano, el desierto del Sahara y la zona desértica del Norte de México y suroeste de Estados Unidos, valiéndoles sorbete la frontera y el muro divisional.
La tensión aumentó en extremo cuando Sudán, Libia y Argelia decidieron atacar a los campamentos de naves extraterrestres, desoyendo las recomendaciones de la ONU pero en completo derecho de defender su territorio de extranjeros. Los ataques duraron tres días, utilizaron tanques, aviones, majaderías y cañones de grueso calibre. Todo mundo temíamos la respuesta de los helionautas, como se les había bautizado (erróneamente, como siempre). La cosa es que no hubo respuesta alguna. Nadie sufrió ninguna baja, ni por parte de los atacantes, ni por parte de los atacados, hasta donde se sabe. Después de gastarse un dineral en proyectiles no provocaron ni la más mínima raspadura en las naves invasoras. A los que habían querido acercarse (y tenían las agallas para ello) ya sea a pie, bicicleta, moto o vehículos todo terreno, padecieron desmayos y ataques de tos.
Las muertes extrañas han seguido sucediendo en gran número, se calculan unos dos mil individuos diarios a nivel mundial. No parece haber un patrón de sexo, edad, raza o comportamiento entre las víctimas. También se ha hecho mayor énfasis a las personas recatadas de la muerte, muchos casos con cáncer terminal que ahora presentan una franca mejoría sin que nadie les haya aplicado ningún medicamento nuevo. Trascendió de manera significativa una madre en Uruguay declarada muerta después de dar a luz a unas gemelas y que se levantó para abrazar a sus pequeñitas provocando gran confusión entre el personal médico que estaba atendiendo el caso y el desmayo de una de las enfermeras que ya hasta le había quitado la mascarilla para respirar.
De los extraños nadie sabe por qué están aquí, así como nadie sabe para cuándo se irán o si se van a quedar o que planes tienen para con los terrícolas. Todo mundo conjetura lo que se le pega la gana. Lo que si es cierto es que no han tomado muestras de vida ni materiales ni han tenido contacto alguno demostrable con nadie, a pesar de que miles de personas aseguran haber hablado con el Supremo Helionauta. No ha habido ninguna prueba al respecto y si se han descubierto a muchísimos farsantes.
Lo increíble es que algunas agencias de viajes ya ofrecen paquetes a Darwin, Casa Blanca o Trípoli y de ahí te llevan al sitio de las naves... y visitando otros centros de interés por el trayecto.
La humanidad está loca. Unos salen huyendo lejos, lejos, lejos, al Ajusco y otros pagan por meterse a la cueva del lobo.
Continuará...