Los Helionautas.
Salvando a
Han pasado ocho años, ya ochos años desde que los Helionautas llegaron a nuestro planeta, o más bien dicho, desde que los Helionautas se manifestaron. Apenas hace unos días recordando lo sucedido atiné a preguntarle a mi hermano algo que no le había preguntado nunca ¿Quién había llamado por teléfono ese día? Y me contestó que nadie. - ¿Cómo que nadie? , inquirí de nuevo.
- Pues no, cuando contesté el teléfono me dio línea y colgué. Ya regresaba cuando oí la explosión.
Definitivamente había algo muy extraño en su caso, casi puedo asegurar que los alienígenos habían calculado que una pieza pasaría por donde estaba él sentado y lo hicieron que se levantara induciendo el sonido del teléfono en su cabeza. Eso explicaría el por qué no escuché yo que sonara el aparato. Por otro lado se me hacía la cosa más rebuscada que se me haya ocurrido en mi vida.
En cuanto a la opinión mundial, la humanidad está dividida como siempre y como ya les había comentado, unos creen que son la peor amenaza para la humanidad, otros creen que son lo más maravilloso que nos ha pasado, otros no tienen ni idea de que hay extraterrestres, otros piensan que son puras mentiras de las naciones poderosas para someter a los más necesitados y por último los que creen que son enviados de Dios para… otro montón de subdivisiones: castigarnos, sermonearnos, bendecirnos, etc.
Por supuesto existen miles de combinaciones de esas tendencias principales.
Un grupo muy fuerte en Inglaterra sostiene la iniciativa de encapsular las bóvedas de los extraterrestres y sacar todo el aire del interior a modo de que no exista la barrera que impide atacarlos. Lo más increíble es que una empresa alemana, de capital privado, presentó un proyecto para realizar tal hazaña. Consiste en una enorme cúpula transparente de
Se decidió ponerla en el campamento de Libia debido principalmente a que era la que les quedaba más cerca y en la que los gobiernos locales daban su aprobación.
Por cierto, las famosas naves extraterrestres son unos domos que no dan ningún indicio de volar. No tienen antenas ni ventanas ni puertas ni se le ven motores. El término campamento me parece más acertado, incluso parecen estar hechas de la misma arena que las circunda lo cual les sirve de camuflaje y las hace difíciles de distinguir si se ven desde lo alto. Lo único que las delata es la sombra que proyectan en la mañana o al caer la tarde.
Los domos sólo tienen unos
Las piezas se fabricaron de una en una de un vidrio especial que no resultó nada barato. Conforme se terminaban se transportaban al sitio elegido y se colocaron tendidas sobre la arena, a todo el alrededor. Una vez terminadas las piezas miles de voluntarios se ofrecieron para participar en el armado de la súper estructura. Se comenzó por hacer la zanja donde se hundiría la parte de la cimentación y se armó un enorme andamio que sostendría un par de piezas de un lado y un par de piezas en el lado opuesto. Las piezas opuestas se contrapunteaban de tal manera que se podía liberar un andamio de un lado y otro del lado opuesto y armar los gajos de junto en el sentido de las manecillas del reloj. Eso repetido 16 veces completó la cúpula. Las uniones fueron selladas con cantidades descomunales de silicón común y corriente y aún así los gajos no tenían más de un centímetro de separación. Las piezas del andamio se extrajeron por la única pieza hecha con una diferencia: una compuerta lateral que todos nos preguntábamos para que servía, además de para rescatar los andamios y a los trabajadores del interior.
En el punto más alto quedó un hueco al estilo del Panteón en el que se instaló una boquilla con tapa que aseguraba y sellaba todas las piezas que convergían en ella. A pesar de que la tapa era bastante grande, se ve diminuta en lo alto de la estructura la cual era en cierto sentido una simpleza pero que resultaba especialmente hermosa. La luz del Sol del poniente forma una especie de arco iris que se quiebra por las uniones de los gajos y dan un grandioso espectáculo de colores.
En ese mismo gajo especial había un par de rieles armados con estructura de aleación de aluminio especialmente resistente y ligero. Sobre los rieles corría una carlinga tirada por un cable que subía hasta el tope y regresaba para enredarse en un carrete movido por un motor eléctrico. Como la carlinga tenía las ruedas a los lados sucedía que los pasajeros empezaban su viaje verticalmente y conforme subían a la cúpula se iban inclinando siguiendo el contorno hasta acabar completamente acostada. Los viajeros tenían que cambiar de un piso al otro que había sido la pared lateral. Para facilitar esa maniobra, el piso y la pared que daba hacia la cúpula tenían la unión redondeada en vez de ser una esquina y no tenía asientos. Otra cosa curiosa del diseño de la carlinga era que, estando en tierra, la puerta de entrada se deslizaba hacia arriba para que cuando estuviera en lo más alto, la puerta se deslizara hacia el lado derecho (vista desde adentro).
Contrastando con lo miles de voluntarios que se ofrecieron para realzar la construcción están los miles de manifestantes que se oponen a la misma alegando la destrucción de la humanidad o la defensa de cualquier tipo de vida incluyendo la extraterrestre. El ejército libio e invitados han mantenido a raya a los manifestantes durante todo el tiempo que duró la construcción y hasta el momento, no sin que se hayan presentado algunos incidentes que me dan pena ajena al pensar que los extraterrestres nos estaba observando.
A la compuerta lateral de la “vitrina” (como le pusieron los bromistas a la cúpula) le conectaron una tremenda máquina de vacío. La máquina se veía muy pequeña como para extraer casi 6 millones de metros cúbicos de aire pero los ingenieros pensaban que sería mejor extraer el aire relativamente despacio para poder observar cualquier problema que se suscitara, de hecho esa era la principal razón para haber hecho la estructura de vidrio.
La operación de extracción se supone duraría un mes para lograr una presión de apenas .01 atmósferas en el interior pero a la semana de extracción, como a eso de las 4:00 de la mañana, el domo de los Helionautas se resquebrajó un poco y en seguida estalló en mil pedazos sin que nadie hubiera podido reaccionar a tiempo. Quiero hacer la aclaración de que el domo no se desarmó, estalló a la forma terrícola tradicional.
Para sorpresa de todos, no había nada en el interior. Por el tamaño de los restos de la explosión pudieron calcular que las paredes tenían por lo menos metro y medio de espesor. Para mí, son lo suficientemente gruesos como para contener los aparatos que los hacen operar.
Por extraño que parezca, los ingleses tenían razón. El vacío acabó con la barrera de fuerza que rodeaba el campamento. Pero francamente nadie esperaba que también acabara con el propio campamento. Si había Helionautas en el interior no quedaban rastros de ellos o más bien yo opino que los investigadores no tienen ni la más remota idea de que deberían de estar buscando.
La famosa compuerta lateral tenía prevista una pequeña cámara por donde podían entrar o salir dos personas mediante el proceso de igualar las presiones según el sentido de la operación así es que dos investigadores se ofrecieron de voluntarios para entrar a la cúpula y revisar si era seguro regresar el aire que se había extraído. Para el final del día los voluntarios habían podido explorar toda el área sin caer inertes o toparse con la espesura que frenaba a los proyectiles así es que se abrieron las válvulas para permitir que el aire reingresara poco a poco al interior. No parecía haber peligro alguno.
Sin embargo si había peligro aunque no en ese mismo sitio. Llegó el momento de que los que alegaban que la humanidad estaba en peligro tuvieran razón. En las otros dos campamentos de Helionautas, la zona inerte creció ocho veces su tamaño matando a todos los que estaban establecidos a su alrededor y que sumaban miles de personas entre turistas, militares, prestadores de servicios, científicos investigadores y otros.
Entonces sucedió la cosa más inesperada para mí. Mi hermano me dijo que se había comunicado con los Helionautas. Me reí porque nos habíamos burlado de tantos que aseguraban lo mismo en la televisión o cualquier otro medio. De pronto me dí cuenta que no estaba parodiando a los charlatanes, que hablaba en serio y por su cuenta. Pensé en el episodio del telefonazo que le salvó la vida y retomé la idea de que esos monos si podían inducir un sonido en la mente humana. Por muy raro que me sonara, conocía muy bien a mi hermano como para no darme cuenta de que hablaba en serio. Me dijo que tenía que hablar con alguna autoridad mundial… de
A mi me mataba la curiosidad ¿Qué te dijeron? ¿Los viste? ¿Te hablaron en español o que?
Sólo me contestó que ya me enteraría de todo pero que era súper urgente obtener el dinero para ir a Nueva York. Entre lo que teníamos ahorrado los tres no hubo problema en juntarle el efectivo y con una mochila al hombro, pasaporte y visa lo llevamos al aeropuerto. Ya para irse le dije que deseaba de todo corazón que no se hubiera quedado loco.
Una vez que partió nos preguntamos ¿Y cómo le va a hacer para conseguir audiencia entre tanto charlatán que alega lo mismo? Se me ocurrió que le hubiéramos empacado un ayate con rosas o algo así pero él no parecía tener dudas de lograr la dichosa audiencia.
Esa misma noche lo logró. Nos enteramos después que desplegó una pancarta que decía “Sé lo de Nancy y tengo pruebas, necesito hablar con Ud.” A eso de las diez de la noche se le acercó uno de los asistentes del delegado de Portugal, que acababa de salir en su auto. En ese momento confesó que no sabía nada de Nancy, que eso le habían dicho los Helionautas que dijera para poder hablar con uno de los delegados con más credibilidad del congreso. La sinceridad y el cebollazo surtieron efecto y soltó la sopa.
El mensaje era:
“Helioneses[1], tenemos dos formas de lograr su aniquilación total. Aumentando nuestro campo de fuerza hasta abarcar el total del planeta, dado que ustedes no tienen población fuera de él, o aumentando el encono entre ustedes y aguardar a que se exterminen unos a otros. Nos es muy penoso lanzar esta amenaza pero es necesario que nunca más intenten otro atentado a nuestras instalaciones.”
¡Eso era todo!
Bueno, eso era todo pero se armó la grande. Mi hermano dio pruebas de que el mensaje era real al revelar datos ante un comité, sobre asuntos ultra secretos en los que habían participado todos y cada uno de los que lo interrogaron.
El consejo de seguridad en pleno acabó por resolver suspender los ataques y decidieron desmantelar la cúpula no porque pensaran que repararía el daño sino como muestra de que ya no intentarían otro ataque.
Mi hermano evitó el protagonismo y en cuando el comité que lo interrogó lo liberó y antes de que se enterara la prensa de la resolución del consejo, tomó el avión de regreso.
Ya en casa, nosotros ya nos habíamos enterado de las nuevas medidas y fue cuándo nos platicó lo sucedido. Hubo muchas cosas importantes que no nos supo contestar pero entre lo que nos platicaba está que la amenaza era falsa al menos en los métodos expuestos. Los Helionautas no tenían la capacidad de ampliar su campo de fuerza a todo el planeta. La expansión del campo de fuerza después de la explosión estaba su máxima capacidad. Tampoco tenían la fuerza para influir en todos los habitantes necesarios para provocar el exterminio mutuo aunque el que manejaran ese argumento me hacía sentir avergonzado de la humanidad. Lo que querían “ellos” no era dar un argumento real sino un argumento creíble para los que toman las decisiones.
A mi me parecía demasiado muy extraño que todos los dirigentes aceptaran la amenaza y que ninguno la hubiera puesto en duda. Y mi hermano contestó con una realidad muy terrícola: A nuestros dirigentes no les intimida el exterminio de media humanidad, les intimida el exterminio de sus personas y saben que los Helionautas si tienen la capacidad de “desarmarlos”. La amenaza les sirve para tener un pretexto para haber ordenado la suspensión los ataques y quedar como salvadores de la raza humana.
aLeGaNDo aGRiLLaR
28/Dic/2009
[1] Resultó que Helionautas son los que viajan al Sistema Solar, o sea ellos, y helioneses son los que somos de acá y nos denominan así por ser originarios de la estrella Helios.
