¿Qué ves?
Estaba un cieguito en la cola del cine, ya con el boleto en la mano. Cuando le tocó su turno para entrar el encargado le dijo:
- Disculpe señor, pero no se admiten animales en la sala.
- ¿Por qué no? Cuestionó el buen hombre (todos los cieguitos de los cuentos son buenos hombres) – mi perro es un lazarillo entrenado y está autorizado para acompañarme a todos lados a donde voy.
El encargado dudó y le dijo:
- Espéreme un momento.
Tomo un teléfono que tienen detrás del mostrador, consultó el caso con el gerente, colgó y le dijo al caballero:
- Es correcto, puede pasar. Si fuera tan amable de ocupar una butaca junto a los espacios destinados para la gente con capacidades diferentes.
Extendió la mano para recibir el boleto, lo tomó y mientras lo cortaba no aguantó la curiosidad y le preguntó:
- Disculpe pero sin no puede ver y viene solo ¿por qué viene al cine?
- Yo no pero mi perro si puede ver y lo traigo a él al cine.
El dependiente se asombró pero no dijo nada, termina de cortar el boleto y lo lee para indicarle la sala al cliente… y se ataca de la risa. La película en cuestión: K9.
aLeGaNDo aGRiLLaR
28/Mar/2010

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