Las señoras sacaron las uñas. Sandoval Iñiguez le dijo corrupto al Ebrard y Marcelo le dijo mentiroso, levanta-falsos y cavernal al cardenal.
Monseñor acusa al edil de haber sobornado a los jueces del Distrito Federal para que aprobaran la ley que permite el aborto y la que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo argumentando lo que puede argumentar un ministro de culto: es contrario a la voluntad divina (lo sabe de buena fuente) y es contrario a las buenas costumbres (le han dicho).
Yo en lo personal pienso que es aberrante que una profesión te prohíba casarte y que al mismo tiempo pregonen que el matrimonio es un sacramento. Si dos hombres se unen y sólo tienen un hoyito para jugar a las canicas o dos mujeres juntas se tienen que conformar con sexo digital ¿Qué nos importa a los demás?.
El aborto y la homosexualidad han existido desde siempre y por cierto, no se me haría raro que los sacerdotes se echen una mano entre ellos para aligerar las presiones de sus cargos y son conocidísimos los casos de monjas que abortan en el interior de los conventos.
Por otro lado, descubrir que Marcelo es corrupto es como descubrir que el agua moja.
Nunca he visto (y me voy a morir sin verlo) que un regente capitalino no sea corrupto. De que no hay pruebas de ello sólo quiere decir que son muy buenos siendo corruptos (años de perfeccionamiento) y que toda la cúpula en el poder sabe que ese es el negocio de ser político en México y lo solapan.
La cosa la veo así. La Iglesia Católica nunca hace las cosas sin un consenso entre sus dirigentes, lo estudian, lo discuten, calculan las ganancias (siempre a largo plazo) y establecen una estrategia de acción. O sea, establecieron que Marcel Ebrard Casaubón es (además de homosexual en clóset de doble puerta) una seria amenaza para el esquema social que ellos entienden y pregonan (y controlan) y para el PAN (su partido consentido).
Lo curioso del caso es que el asunto parece al revés. Da la impresión de que Sandoval está perdiendo los estribos y echando bravatas a lo pendejo mientras que Marcelo está respondiendo de acuerdo a los procedimientos legales establecidos cuando todos sabemos que los jefes de gobierno se sienten omnipotentes y acaban pensando con las tripas (al fin que ni es su dinero).
La Iglesia se vio hábil y decidieron que fuera Juanito el que se aventara el boleto contra el PRD y Marcelo mordió el anzuelo. Cometió la estupidez de amenazar con meter al bote al hocicón de Sandoval... y la popularidad se le vino abajo. Como para demostrar que no entienden al pueblo, le faltó considerar que la raza, la raza, está dispuesta a romperse la madre si alguien pretende tocar con el pétalo de una rosa a cualquier sacrosanto representante de Cristo. En este momento alguien ya le avisó al jefe del DF que no se meta a sansón con las patadas por que si el pueblo tiene que decidir entra San Marcelo y San-Doval les voy a decir quién van a apoyar (nomás que termine la procesión del silencio les platico ¿OK?).
Existe una enorme diferencia en llenar el zócalo con acarreados y llenar la Basílica con gente que paga y se flagela por ir.
Para derrotar a Marcelo, monseñor sólo tiene que decir que el futuro candidato perredista a sido "vencido por el demonio" para que sus aspiraciones presidenciales se vayan al caño.
No estoy diciendo que si la iglesia ataca a Marcelo, éste no obtendría votos para presidente, lo que digo es que no obtendría los votos suficientes ni para declarase presidente legítimo.
De por sí el Ebrard tiene que arreglarse con San Andrés...
+* Siéntense a esperar.
En Pasta de Conchos, los rescatistas se metieron a la mina y dijeron "A carbón, está rete oscuro... y se salieron". Resultaba más barato suponerlos muertos.
Por eso el corazón de México estaba puesto en los mineros de Copiapó, allá el final feliz estaba garantizado. Uno a uno (cual enanitos de Blanca Nieves) fueron saliendo los mineros. Un script de un reality show no hubiera podido haber sido mejor. La gente se enteró de cada una de las esposas, del que fue infiel, del extranjero, del brincador, del enfermero, etc.
Reconozco (sin ser experto) que la situación en la mina en Coahuila era muy diferente, el peligro de una nueva explosión era muy alto, pero también me parece que se hubiera podido hacer un esfuerzo extra. Me uno a los que dicen "México para los chilenos... y Chile para los mexicanos".
aLeGaNDo aGRiLLaR
17/Oct/2010
domingo 17 de octubre de 2010
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